Ha merecido la pena
Hace unos meses, en unos momentos de bloqueo, dejé ésto escrito en mi moleskine. Debatía si me equivoqué en mi actitud durante parte del curso. Siempre podemos hacer las cosas mejor de lo que la hacemos, pero, al igual que hace un tiempo, no cambiaría nada.
“Fue fallo o acierto, fue buscar el bien común antes que el personal y eso se puede acabar pagando. Pasado el estrés, sentirse vacia después de haberlo dado todo para no descuidar ni el mínimo detalle. La cabeza no consigue desconectar, cambiar el chip por miedo o temor a haber perdido un tiempo valioso que ahora, en la recta final de un reto personal, pueda echar en falta. Lo peor, es que si pudiera volver atrás, volvería a tener la misma actitud, volvería a dedicar hasta el último segundo del día en que todo saliera a la perfección. El esfuerzo ha merecido la pena, pase ahora lo que pase.”
Pues sí, no me arrepentí entonces, y no me arrepiento ahora. Las experiencias vividas, aportan más de los que se puede tocar. Aceptar responsabilidades que no te correspondían te hacen crecer personalmente más de lo que te puedes imaginar.